Primera Jornada de Actualización Tecnológica en GS1 Argentina

Reconvertirse, una necesidad actual para todo tipo de empresas

Todas las empresas, independientemente de su tamaño, deberán adaptarse para sobrevivir en un nuevo entorno en el que el cambio y las nuevas tecnologías tienen cada vez mayor relevancia.

Al igual que cualquier PyME (supermercadista o proveedora), Unilever está encarando un desafiante proceso de reconversión en el que la transformación tecnológica ocupa un lugar preponderante.
CAS & FASA, la revista de los SuperArgentinos, entrevistó a Gerardo Papini, quien cumple un importante rol en el área de Customer Development de la compañía, para llevar adelante ese proceso, este es un resumen de la charla:
"Actualmente se habla mucho de transformación digital, algo que todas las empresas deben tener en cuenta y encarar sin pérdida de tiempo, pero, en realidad, muchas veces se confunde la transformación con la digitalización", dijo Papini.
La transformación implica cambiar el modelo de negocios, digitalizar, en cambio, es hacer que el proceso existente sea más eficiente utilizando nuevas tecnologías. Son cuestiones diferentes, aunque generalmente van de la mano.
Si una empresa está haciendo las cosas de determinada manera, si tiene un modelo de negocio que funciona, una forma de pensar aceptada, pero entiende que puede ser más eficiente utilizando cierta herramienta, o aplicando nuevas tecnologías digitales, estará hablando de digitalización, no de transformación.
La transformación digital implica pensar de otra manera, buscar otra forma de llevar adelante el mismo proceso y en ese caso, la ayuda de la digitalización, seguramente será muy beneficiosa, pero sólo será una parte de la reconversión.
Un buen ejemplo son los bancos, es un sector con fuerte presencia de lo digital, pero, básicamente, el proceso sigue siendo el mismo, en cambio, Mercado Libre transformó realmente su negocio con Mercado Pago, impuso otras reglas.


El proceso de reconversión

Para hablar de reconversión es necesario volver a las bases, preguntarse cuál es el factor crítico de nuestro negocio, allí es donde debe estar el foco, conocer lo que nos diferencia, saber por qué los clientes nos eligen.
Debemos conocer nuestras ventajas competitivas, localizar nuestras fortalezas y trabajar sobre ellas.
Es necesario preguntarse ¿para qué existo? ¿Qué valor agregado brindo? ¿Cuál es el factor crítico que me hace único y diferente a otros, por el cual me van a elegir? Y sobre todo, ¿Cómo hago para que eso sea lo que la gente aprecie de mi empresa y el motivo por el cual me valoran como tal?.
Muchas veces la transformación implica deconstruir, eliminar, sacar. Con el tiempo, las empresas van formando estructuras, generando procesos, y creando cosas que más adelante no tienen sentido.
Por ejemplo, vale preguntarse ¿Por qué existen tantas áreas en la compañía trabajando en manera aislada?, esa división departamental y de “silos” genera reuniones para ponerse de acuerdo, gran cantidad de documentos y presentaciones, que van pasando de un departamento a otro. Se impone encontrar nuevas formas de trabajo.
Cuando se eliminan obstáculos y proceso inútiles, cuando realmente se trabaja en equipo, se generan sinergias que de otra manera no existirían.
Las nuevas formas de trabajo implican equipos ágiles, muy asociados a la transformación digital, que entienden que la forma de trabajar por silos o estructuras departamentales obstaculiza una interacción rápida y dinámica.
Nos impiden tomar decisiones rápidas y hacer pruebas de manera rápida y simple. Cuando tenemos una idea, una decisión por tomar, debemos evitar que se pierda en reuniones, presentaciones, hasta que alguien finalmente tome una decisión.
La forma de trabajo que ayuda a impulsar transformaciones digitales está muy asociada a esto, a equipos interdisciplinarios enfocados en objetivos y metas de “punta a punta”.
Ver las cosas “end to end” implica desde la materia prima de un producto, hasta su exhibición en la góndola y así con los distintos procesos críticos del negocio.
En definitiva, todos debemos trabajar mucho más cerca, que no estén los departamentos o las personas como islas que nunca se encuentran y que se tengan objetivos alineados.
Debemos trabajar en la misma mesa, buscando la solución más eficiente con una única visión de compañía, apuntando al objetivo principal del negocio.
Ese es el desafío, simplificar y poner foco en todo lo que agregue valor al cliente. El negocio gira cada vez más rápido y la demanda es captada por aquellos comercios y proveedores que brindan la mejor solución. Los consumidores nos definen.
Las empresas que lo hagan más fácil, más rápido, más eficiente, van a ser las que van a triunfar.
El desafío siempre es ganar, pero a veces nos resistimos a los cambios, pensamos que este no es el momento, nuestro cerebro siempre busca la comodidad, la tranquilidad, pero aquí se trata de desafiar la forma en que hacemos las cosas, mirar un poco más allá y pensar un nuevo modelo de éxito a futuro.

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